Piñatas a los 43

20 Jul

43

Hace 43 años de aquel 21 de julio de 1970 en el que mi madre me trajo al mundo en Madrid. La foto de la izquierda es en el jardín de mis abuelos en el Pirineo aragonés. La de la derecha en la sierra madrileña en la que vivo.

La foto de la izquierda representa 5 años de inocencia, cuando todo era suave y dulce, cuando me despertaba con churros de azúcar en la mesa. Recuerdo las chocolatadas, las piñatas, los globos y las serpentinas que llenaban aquel jardín de mis abuelos cada vez que llegaba mi cumpleaños.

La foto de la derecha es el paso del tiempo en su justa medida, aún queda parte de inocencia pero hoy no hay piñatas, ni serpentinas y la vida, a pesar de ser maravillosa, ya no es tan dulce ni tan cándida.

Hoy no hay piñatas físicas pero me harán tartas y habrá sonrisas en ese refugio familiar que mis padres reservaron a la vida para seguir juntando a todos.

Ayer recibí de mi padre, a parte de muchas otras cosas, una caracola que se enciende y que guarda tantas cosas con alma de mi madre. Si la apoyo en mi oreja casi puedo oírla cantar. Si la huelo siento el perfume dulce de su piel.

caracolaluz

Hoy he recibido en letras de mi suegro todos los besos que Justin me hubiese dado. ¡Qué grande!

Hoy no hay piñatas de papel pero quiero seguir abriendo figuradas piñatas de vida que me hagan sonreír como a los cinco años.

PD. Mamá, tú hoy también festejas que me diste la vida. Te extraño tanto. Justin, sabes que te sigo queriendo.

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Las rosas mueren llorando

27 Jun

rosaslloran

Hoy, 27 de junio, Justin habría cumplido 35 añitos. Quizá por eso lloraban mis rosas. Pero yo sonrío con el alma y con la boca porque a él le volvía loco verme sonreír.

Hoy mi hermana celebra su cumple porque ella y mi madre nacieron un 28 de junio. Ya lo veis, el mes de junio y estos días siempre fueron energéticos para mí. No podía ser de otra manera.

PD. Sigo soñando contigo

 

Hoy me siento blanco

14 Jun

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Ha pasado un año casi en el mismo tiempo en que he tardado en encender esta vela y poner agua a esta rosa inglesa. Dos de las cosas que más le gustaban a Justin, el fuego y las rosas blancas. Un año ya desde que se fue. Aquella noche del 15 al 16 de junio de 2012 parecía que la vida se licuaba y se filtraba por la ranura de una cerradura incierta. Recuerdo a mis hermanas, a mi padre y a mi ex mujer, correr en la noche para convertir lo negro en blanco. Para arroparme.

Hoy la cerradura tiene llave y abre puertas de luz, porque la vida siempre sigue caminando. Hoy el dolor ya no es una aguja sádica, es un pinchazo semidulzón que me recuerda que estuvo, que está, que va a estar siempre conmigo, como mi madre, para que siga caminando.

Esta noche en la cama pensaba que el luto debería ser siempre blanco. Porque nada hay más amable cuando uno se hunde que llenarse de limpieza, de esa serena y romántica tranquilidad que da mirar como bailan, tendidas al sol, unas sábanas blancas. Hoy me siento así, blanco, volador, romántico, sereno…

Hoy me siento así porque gente como mi madre y como Justin moldearon de esta manera mi corazón.

Aquel junio de 2012 yo viajaba por España de promoción con mi libro ¿Nada que ponerte? Hoy escribo y perfilo lo que será después del verano una nueva novela. Nada hay más cierto que esto para ver que la vida nunca se detiene y el que se baja de ella, pierde.

(La foto es de esta misma mañana, mientras escribía en casa este post. Es blanca, como me siento).

PD. No hay día que no me abrace tu corazón tan blanco.

Los hombres del saber

15 May

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Un 15 de mayo de 2012, hace hoy justo un año, me levantaba nervioso y con una doble emoción contradictoria, porque así vivía mi vida entonces. Contradictoria porque el vikingo se iba apagando en Holanda y mientras yo iba y venía, Mercedes Milá, Marta Fernández, mi familia y muchos buenos amigos presentábamos en Madrid este ¿Nada que ponerte? que tantos placeres me ha dado.

Hoy hace un año ya y la vida, como tiene que ser, no se ha parado ni un momento. Porque la vida no se detiene nunca ni a coger aliento, porque los días patinan con el tiempo hasta la última piedra. Hasta esas impasibles estatuas que custodian las puertas de la Biblioteca Nacional en Madrid y a esos hombres del saber, Antonio de Nebrija, Lope de Vega, Miguel de Cervantes a los que yo miraba desde la pequeñez de unos ojos de niño, subiendo aquella escalinata, cuando soñaba con escribir libros con sentidos algún día, como esos que poblaban las estanterías de aquella biblioteca.

Hoy ya ha pasado un año de mi unión a La Esfera de los Libros. Hoy un puñado de locas divinas se amontonan en mi cabeza, laten, ríen, lloran, gritan… Son las protagonistas de mi nueva novela, que va conformándose y que antes de acabar el año saldrán al mundo para demostraros que ellas también sienten. Ellas, que han tomado vida propia porque no quieren ser una pura ficción, son como aquellos hombres del saber que yo admiraba de niño. Por eso vigilan la vida desde una atalaya porque quieren custodiar las letras para que otros las disfrutemos. Eso es la magia de los libros. En esa magia navego yo ahora, aunque siga en la tele y en tantas cosas. Y esa magia me hace feliz.

PD. Sé que a ti, que viviste esto en el tramo final de tu vida, también te hace feliz.

(Mi amiga de la radio María José Barroso, sabe bien de Guardianes del saber. En la foto mis castillos de arena en la playa con 4 añitos, un corazón de piedra que me regaló hace años mi amiga Mercedes Milá, un lápiz negro con goma blanca que me recuerda a ti…)

Libros, leones y fetiches

15 Abr

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Hace días ya que salí de la piscina de MQS y a pesar de que sigo roneando con muchos de mis compañeros “sirenas” la vida ha vuelto a la habitualidad. He retomado mis literaturas, la novela va creciendo sin parar, descontrolada, haciéndome correr detrás de mis personajes que ya cabalgan solos, como borrachos de ansia de salir al mundo.

Hoy vuelvo al blog, como he vuelto también a mis días de tele, a las grabaciones, a los compromisos sociales, a las rutas serranas de senderismo, a los amigos, a lo cotidiano

Hoy, limpiando archivos, ha salido aquel álbum que hicimos el vikingo y yo hace años en Nueva York. Un león de piedra pulida custodia los libros de la Librería pública de la ciudad. Leones que vigilan sueños. Dentro, con ese olor particular a papel dulce, no hay polvo en la metódica rutina neoyorquina, quedarán encerrados por siempre los besos, las miradas, el amor… Como sólo lo hacen los libros, que tienen la capacidad de capturar la vida eternamente.

Todos los grandes fetiches de mi vida han salido de los libros. Desde las lecturas obligadas en el colegio a las elegidas en la Universidad, desde las clandestinas en la adolescencia a las pornográficas en los momentos de soledad. Desde aquellos libros que uno leyó casi por costumbre, hasta esos que palpitan en una librería y lees y relees para no olvidarlos jamás. Hoy escribo, en mi nueva novela, muchos de esos fetiches en la piel de otros.

PD. Hay un camino, el de mis fetiches, en el que siempre estás.

El corazón de las sirenas

13 Mar

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No habría imaginado nunca cuando me llamaron para que participase en este Mira Quién Salta que esta noche estrenamos en T5, que iba a bucear no en una piscina sino en el alma, en el corazón, en los rincones más humanos de todos y cada uno de mis compañeros de concurso.

Es curioso como a menudo la vida nos hace pasar de puntillas por tantos sitios que nos perdemos. Si no hubiese sido por esta experiencia muchos de estos compañeros habrían seguido siendo colegas de la tele, personajes del colorín, famosetes, simples desconocidos en mis sentimientos. Hoy, muchos días después de haber compartido lágrimas, esfuerzos, risas, sudores, sufrimientos, superaciones, puedo decir que me quedo con 18 estupendos descubrimientos a los que voy a recordar siempre. Muchos, además, serán amigos de por vida.

He aprendido con la superación de los miedos de la exquisita Natalia Millán, con la férrea disciplina y la desconocida dulzura de Antonio Rossi, con las sonrisas de vida y los abrazos de Verónica Hidalgo, con las miradas cómplices que todo lo explican de Sonia Ferrer… He reído y llorado con la mágica bondad de Raquel Mosquera, con el potente optimismo y la inmensa sabiduría de vida de Fortu, con la frescura y el cariño expansivo de Víctor Janeiro y Beatriz Trapote. He conocido a qué saben las atenciones del siempre caballero Álvaro Muñoz Escassi, a qué suenan las campanillas de la risa de Mar Segura, las carcajadas vitales y necesarias de Tamara Gorro, incluso las alocadas de Dani Santos y las intempestivas de un divertido Isidoro Baides. He sacado de una chistera toda la magia que esconde Olvido Hormigos. Con Mónica Pont he aprendido a entender que en la vida hay muchas más cosas que los errores y a no juzgar a las personas por ellos. He redescubierto al doncel gentil que hay en el corazón de Alessandro Livi y a la niña genial y divertida que hay en el alma efervescente de Lydia Lozano.

Después de un año complicado en mi vida, ya lo sabéis, el destino ha despelotado y puesto en remojo a estas sirenas para acercarme lo más preciado de sus vidas, su corazón. Por ellos, concursantes, presentadores, equipo de Cuarzo, entrenadores, profesionales… hoy sonrío y me emociono.

Gracias, compañeros.

PD. Ojalá la deportividad en la vida y en nuestra profesión fuese siempre tan limpia como ha sido en este concurso.

Supongo que eso es el amor

14 Feb

Bloemenmarkt

Me he despertado pensando en el vikingo, no porque sea San Valentín, o sí, aunque me fastidie. De una forma o de otra, el eterno rubio sonriente sigue flotando en mi vida aunque no esté.

A mí el Día de los Enamorados me pareció siempre una horterada comercial hasta que Justin empezó a mandar sus cartas, sus libros con flores prensadas, sus tulipanes desde Nueva York. Este 14 de febrero él ya no está, pero curiosamente he soñado que pasábamos una mañana de caminata y vinos junto al Bloemenmarkt, el Mercado de las Flores de Ámsterdam.

En Holanda, donde cultivan y subastan gran parte de las flores que se regalan hoy en todo los rincones del planeta, sería un sacrilegio no gritarle este 14 de febrero al amor. Así que hoy escribo tres líneas, con la espalda deshecha por los entrenamientos de Mira Quién Salta, porque el vikingo me va a leer desde algún lugar. Lo sé.

Es curioso como algunas sonrisas se instalan en el alma con carácter eterno. Supongo que eso es el amor.

PD. Vikingo, sigo enamorado.