Archive | enero, 2014

Solamente cosas bonitas

7 Ene

cosasbonitas

Ha sido quitar el árbol de Navidad y sentir como si la vida se esponjase. Iba a escribir el 1 de enero, como otros años, con ese infantil espíritu de renovar los cuadernos y los lápices para pintar historias nuevas. Pero este año he querido esperar a que pasase el día de Reyes porque necesitaba, como mi casa, volver a respirar.

La casa, como mi espíritu, se ha expandido en los huecos limpios que deja la ausencia del atrezzo navideño.

Hoy he dedicado parte de la tarde a ordenar la agenda de 2014 y casi sin darme cuenta me he visto escribiendo en una de sus hojas de notas los nombres de algunas cosas que me hacen sentir bien, que me gustan, que me sacan una sonrisa. Algunas por lo que me recuerdan, otras por su simple belleza, muchas de ellas porque me acompañan en casa sin importar el tiempo. Nuevas o antiguas, compradas o heredadas…

Y he decidido que este año sólo quiero rodearme de cosas que me agradan, por pequeñas y simples que sean. Un vino con un buen amigo, unas cervezas con confidencias, una chimenea, un paisaje de montaña, una esquina de la ciudad, el olor de la fruta en un puesto, un árbol en flor, pequeños tesoros en un mercadillo cercano…

En eso estaba pensando cuando hice esta foto en casa. Improvisada, lo prometo. Sobre mi chimenea, pequeñas cosas bonitas que me acompañan cada día. Una lámpara inglesa de porcelana, porque hay algo en el mundo anglosajón que me fascina; una flor de loza blanca, regalo sin motivo alguno de mi hermana Paula; el corazón de piedra que me trajo Mercedes Milá, de uno de sus paseos serranos; dos bellotas que mi amigo Pablo llama los cojones del tiempo, porque se arrugan y se dilatan según la temperatura que haga fuera; una caja de Fornasetti y una bola de mármol, regalo de mi padre hace años, que es limpia y perfecta, como la tierra. Son sólo algunas cosas de un rincón de casa. Pero inician una lista casi eterna de cosas que quiero tener cerca porque laten, respiran y viven conmigo.

PD. Muy cerca, en otro rincón, hay un elefante blanco de piedra y una caracola con luz que eran de mi madre y una lámpara que aún si paso los dedos tiene las huellas de sus manos delicadas. Cerca también, hay pequeñas cosas y fotos que hablan de Justin. Pues eso, solamente cosas bonitas.