Archivo | noviembre, 2013

Hombres de barbas rojas

13 Nov

barbasrojas

Nunca me salió la barba tupida. No sé si por anhelarla, me he pasado la vida hechizado con las barbas de otros.

Supongo que mi padre es el culpable, no le recuerdo sin barba. En mi memoria no hay archivos de su barbilla desnuda salvo alguna semana de verano cuando se la quitaba para oxigenar la piel. La tenía negra, ahora blanca. Es curioso, todos los hombres importantes de mi vida, han tenido barbas cerradas, muchos de ellos ruborizadas.

No sé si es una casualidad, últimamente creo en ellas más de lo habitual, pero recuerdo idealizar de niño al único alumno de mi clase que tenía el pelo rojo como un incendio. En mi adolescencia me pasé un verano eterno colgado de la moto de Dani el Pelirrojo, un chaval de la Sierra con la barba color pomelo.

En los años de universidad Olivier, aquel normando que un día vino de París para instalase en el pupitre de al lado, tenía la barba de color tomate y los ojos profundos.

No hace tantos años, cuando mi ex y yo viajábamos a Nueva York, yo por primera vez y sin saber que allí me esperaba el destino, Justin, mi vikingo, se cruzó en mi camino. Tenía la barba cerrada y del color de las naranjas sanguinas. Y los labios sonrojados por las mañanas. No hay mañana que no siga buscando sus pelos en los perfiles de mi almohada, la suya duerme sola a mi lado hace año y medio. Su recuerdo me hace sonreír. He superado el dolor de la ausencia, esa dama cruel que nunca es roja sino infinitamente gris.

Pablo, sí este Pablo que tanto escribe en este blog y en muchos centímetros de la piel de mi vida desde hace años, tiene la barba roja y pomposa, como la fruta madura de otoño.

Hoy me han llegado de Ámsterdam las letras dulces de mi amigo Alexander. Aquel con el que el vikingo y yo viajamos por el mundo en un trío cómplice y aventurero en los últimos meses de Justin. Alexander tiene la barba naranja, como el símbolo de los Orange holandeses.

Va a ser que el destino se empeña en ponerle a mi vida color. Cada día lo tengo más claro.

PD. Si un día me despierto con barba, que sea optimista y luminosa como era la tuya, amor.