Archivo | marzo, 2013

El corazón de las sirenas

13 Mar

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No habría imaginado nunca cuando me llamaron para que participase en este Mira Quién Salta que esta noche estrenamos en T5, que iba a bucear no en una piscina sino en el alma, en el corazón, en los rincones más humanos de todos y cada uno de mis compañeros de concurso.

Es curioso como a menudo la vida nos hace pasar de puntillas por tantos sitios que nos perdemos. Si no hubiese sido por esta experiencia muchos de estos compañeros habrían seguido siendo colegas de la tele, personajes del colorín, famosetes, simples desconocidos en mis sentimientos. Hoy, muchos días después de haber compartido lágrimas, esfuerzos, risas, sudores, sufrimientos, superaciones, puedo decir que me quedo con 18 estupendos descubrimientos a los que voy a recordar siempre. Muchos, además, serán amigos de por vida.

He aprendido con la superación de los miedos de la exquisita Natalia Millán, con la férrea disciplina y la desconocida dulzura de Antonio Rossi, con las sonrisas de vida y los abrazos de Verónica Hidalgo, con las miradas cómplices que todo lo explican de Sonia Ferrer… He reído y llorado con la mágica bondad de Raquel Mosquera, con el potente optimismo y la inmensa sabiduría de vida de Fortu, con la frescura y el cariño expansivo de Víctor Janeiro y Beatriz Trapote. He conocido a qué saben las atenciones del siempre caballero Álvaro Muñoz Escassi, a qué suenan las campanillas de la risa de Mar Segura, las carcajadas vitales y necesarias de Tamara Gorro, incluso las alocadas de Dani Santos y las intempestivas de un divertido Isidoro Baides. He sacado de una chistera toda la magia que esconde Olvido Hormigos. Con Mónica Pont he aprendido a entender que en la vida hay muchas más cosas que los errores y a no juzgar a las personas por ellos. He redescubierto al doncel gentil que hay en el corazón de Alessandro Livi y a la niña genial y divertida que hay en el alma efervescente de Lydia Lozano.

Después de un año complicado en mi vida, ya lo sabéis, el destino ha despelotado y puesto en remojo a estas sirenas para acercarme lo más preciado de sus vidas, su corazón. Por ellos, concursantes, presentadores, equipo de Cuarzo, entrenadores, profesionales… hoy sonrío y me emociono.

Gracias, compañeros.

PD. Ojalá la deportividad en la vida y en nuestra profesión fuese siempre tan limpia como ha sido en este concurso.

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