Archivo | octubre, 2012

De mayor quiero ser… Niño

11 Oct


Hace días me desperté soñando, por primera vez desde que murió mi vikingo, con pintadas de tiza, con lápices de colores, con dibujos. No hacía sol, ni calor y en el ventanal de mi habitación un millón de gotas de otoño jugaban al pilla-pilla. Dentro, en el calor de mi cama, estallaba la primavera. Pensaba en Justin y sonreía.

No hay tiempos específicos para tapar un dolor que nunca desaparece pero es cierto que llega un día en el que despiertas y cuando recuerdas a quien perdiste, a pesar de la pena, sonríes. Aunque llores mucho, sonríes. Porque todo sigue. Porque nadie te va a poder robar eso.

Estos días sigo pensando en él, no dejo de hacerlo nunca. Sigo estando enamorado de él, esto sólo el tiempo sabe lo que dura. Pero ya no siento como si alguien viniese por las noches y metiese la mano en mis entrañas para hurgar sin compasión y vejarme. Ahora noto que su recuerdo dulzón llega cada noche y pasa sus dedos de seda por mis cicatrices, posa sus labios en mi corazón desnudo y la piel del pecho se eriza. Ahora todo es tranquilo.

Ahora, el otro día os lo conté en las redes, cuando pienso en lo que querría ser de mayor, como cuando era un enano, la respuesta es Niño. Quiero ser el niño que fui hace más de 30 años, el que jugaba inocente a perseguir lagartijas, el que adoraba el perfume suave de la piel de su madre, el que siempre sonreía porque no conocía el dolor. Quiero ser también ese niño que fue Justin, rubio, guapo, de sonrisas tibias, limpio, como las fotos que aún quedan en el apartamento de Nueva York.

No pretendo volver a la pura inocencia, entendedme, sólo quiero que la vida no me duela.

(La foto es la pizarra de mi cocina. Letras y pintadas que un día hicimos juntos. Ahí siguen).

PD. Quiero ser niño porque tú me miras, desde algún lugar, con ojos de niño.