Archivo | mayo, 2012

Tanto que ponerme…

25 May


Estos días voy de mundo en mundo, como empieza mi libro, con mi ¿Nada que ponerte? bajo el brazo y un pellizco en el alma porque Justin no puede disfrutarlo tanto como los dos quisiéramos.

Hoy os escribo fugazmente, la promo del libro me tiene absorbido, para deciros que estoy viviendo esa dualidad de lo dulce y lo amargo. Esa combinación que tantas personas viven en algún momento de sus vidas.

Dulce por todo lo bueno que me está aportando el nacimiento de este libro, las positivas críticas, la acogida, el cariño de los lectores, el apoyo de mi familia y mis amigos el día de la presentación en el Club DF, el apoyo también de los colegas de los medios de comunicación…

Amargo porque Justin y yo seguimos luchando contra un odioso titan que a veces parece invencible pero no bajamos la guardia ni un minuto.

Gracias a todos. Por tanto. Porque estos días Justin, el libro y yo vivimos con todas esas cosas que nos decís y nos hacéis llegar, como telas que componen un traje de sonrisas. Gracias de corazón por “Tanto que ponerme”.

PD. Hoy a mi madre, (está desde donde sea), padre, hermanos, familia y amigos… que me arropáis de una u otra forma. Mercedes y Marta os representan a todos en esta foto. Como dijo mi amiga Milá, “estamos brindando por la vida”.

Almas comunes

3 May

He llorado estas últimas semanas ríos de angustia. Los he llorado hasta vaciarme porque mis ojos reaccionaban con rabia y dolor ante la prueba que la vida nos ha puesto en el camino a Justin y a mí. Hoy, más de dos meses después de aquella noticia que cambiaba nuestros mundos por completo, la vida, que nunca se detiene, camina. Y nosotros con ella.

No sabemos dónde queda el final del camino, pero aquí estamos. Casi cinco ciclos de quimioterapia después, con muchas almas comunes que nos acompañan desde que dijimos que teníamos cáncer, (hablo en plural porque Justin es parte inseparable de mi vida ya. Somos dos titanes luchando en esta batalla de hierro), hoy quiero daros las gracias por tanto cariño. Lo noto cada día en la calle, en las redes, en los mensajes que me escribís, en cada gesto. En cada viaje a la dulce Ámsterdam donde los tulipanes blancos nos vigilan y miman.

Ayer lo noté en el concierto de Isabel Pantoja en Madrid. Inmensa ella. Inmenso el cariño que llega cuando ella te coge una mano y te mira a los ojos, agradecida. Inmenso el detalle de María Teresa Campos haciendo un pequeño rincón a mi vera para preguntarme por Justin. Inmensa Anabel Pantoja corriendo pasillo abajo para apretar abrazos de vida. Inmensa mi Milá siempre, nuestra querida Sue y una Campanario amable y cariñosa que hicieron piña anoche conmigo para seguir demostrando que tenemos almas comunes.

Hay un montón de rincones en la vida que son comunes aunque no nos paremos jamás a pensarlo porque siempre creemos que sufrimos solo nosotros, que lo malo nos pasa a nosotros y que las esquinas de la vida solo se suceden en nosotros. Pero los seres humanos no somos tan distintos. Sufrimos, amamos y nos emocionamos de las mismas maneras. De esto hablaré y mucho en mi nueva columna en la Revista Oh my God.

Hoy, a pocos días de la salida de mi libro y con el alma aún bañada por la maravillosa velada “pantojil” de anoche, os dejo un guiño, una sonrisa que endulce todo lo llorado, que no han sido sino ríos de amor.

 

PD. Un 28 volverá a significar mucho. Mi madre y mi hermana Laura lo saben bien.